Se rompen el pecho chocando el puño bien cerrado en algún rito eclesiastico, mientran mastican sus oraciones haciéndolas sonar como un tarro de nescafé lleno de piedras puntudas, chocándolas en contra de las paredes de su conciencia. A veces , se les revuelve el estómago pero lo opacan pensando en oraciones invisibles, tan mágicas que hacen bajar la misericordia desde el orden divino sobrenatural incomprensivo en un idioma incomprensivo divino sobrenatural. Suplican y afirman que la corriente que creen invocar siente las patas en sus aguas y baja desde las estrellas a sembrar la calma de cada uno. Quien les habrá dicho que esa es la verdad, si la naturaleza siempre ha sido de todos? O quién te dejó a ti escribirla y encerrarla en un libro de poemas antiguos, siendo que es un lagarto largo y escurridizo que jamás nunca se ha dejado atrapar?
Tendrían que quitarse del medio, apagarse, hacerse una ceniza que se vuele y se pierda en el aire. Que vuelva a juntarse, hacerse de piedra y después de toda esa magia, volar. Eso tendría que pasar, y en orden, para creer ser los dueños de donde caminan, eso lugares en que ni siquiera los idiomas conocen, donde todo lo que hay que hacer mucho mas que comprar y usar.
Mejor, prenderle velas al espiritu consciente de las sonrisas, del tino y de la buena vibra universal en vez de creer que tus 160 lucas de sueldo son una bendicion para una familia de 8 personas, para un portero o para todo ser por el que crees que haces bien. Te informo que no hay nadie que sea menos, o más que tu, campeón. Derrepente piensa en partir preguntando como es que te ven a ti monstruo, aquellos que crees que sólo son sólo tus cosas, o que viven en “tus” cosas.



